Seranamente

Así que desde aquí advierto firme pero serenamente  que los sicarios del mal, los sicalípticos de la insidia, los sicambros de ayer y hoy, los sicilianos, los que cuentan los sicios, los sicoanalistas del hombre siempre justo, los sicolingüistas del insulto, los sicofantes, los tenebrosamente sicodélicos, los que injurian desde la rama del sicomoro, los sicópatas, los afectados por la más perversa sicosis, los que atropellan mi prestigio sobre un sidecar, los sideralitos que cruzan el cielo infame por encima de mi casa, los que adornan sus canalladas con siemprevivas, los siempremuertos, los siempretiesos, las sierpes áticas, las sierras que intentan decapitarme silenciosamente, los que quieren arrojarme a un sierro, los que siembran agravios de color siena, los de la siderurgia del odio sidoso, los que siegan el amor, los siervos de la oligarquía sin sodio en las venas, los signos de la putrefacción sísmica, los sifilíticos de la infamia, los sifonápteros que se arrastran por el cieno, los sifrinos, los sietecueros, los sietemesinos de la crítica, los sigilosos embaucadores con sifosis, los signíferos de la intoxicación perversa, los siguemepollos que cuelgan de las espaldas de los poderosos silentes, los que silban vituperios, sí, los que susurran a los caballos sin cintas ni monturas cinéticas, los silenciadores de la libertad, los silogísticos, los simbólicos sin carisma, las sesudas simas de la ignorancia periodística, las simientes de sedosas injurias, los simpecados, los que simpatizan con Sissí, los simoníacos de la comunicación, los que enfangan las más nobles sienes, los simiescos escribas, los simulacros sintonizados con el ruido del simún,  los que simulan citas, los sinceros, los que escriben con sinartrosis simultáneamente, los sindicalistas de la afrenta, los que sincronizan sus síndromes en titulares simbióticos,  los que siguen la singladura del dicterio sabático, los sintechos de la ética sinfónica, los siniestros cínicos, los sintoístas del exterminio, los sinsontes de la patronal aquí o en Soria,  los que no tienen sinapsis ni conocen la sinonimia, los síntomas de la sobaquina de sintaxis siútica, los siux de la santa reserva de la plutocracia sin límites, los sinvergüenza sistemáticos, los que siguen insistiendo en cifrar verdades que a nadie sano le interesan, los siropes periodistas del sistema, los periódicos sionistas que me tienen en un sinvivir en la cima de los sinsabores de mi genio sinfín, los siracusanos de la columna que se visten con sirgüeros para escándalo de santas sirenas sosas, los que no perdonan que sucedan sinusitis en todas las narices asirocadas, todos, deben tenerlo claro ahora y para siempre: van aviados si creen que Yo el Supremo voy a ponerme nervioso, descomponerme, insultar a nadie.

Publicado el por Alfonso González Jerez en Retiro lo escrito ¿Qué opinas?

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