Homeopatía

Si un presidente del Gobierno acudiera a unas Jornadas sobre Chamanismo Cósmico y no se limitara a saludar atentamente a los brujos presentes, sino que en una vibrante intervención jaleara el “trabajo y el espíritu inconformista” de los chamanes, la prudencia más elemental aconsejaría llamar a los servicios sanitarios más cercanos. Ah, pero la realidad siempre supera a la ficción, con tal que se trate de una realidad rentable, por supuesto. Por eso el pasado fin de semana el jefe del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, clausuró las Jornadas Conmemorativas del XXV Aniversario de la Homeopatía en Canarias, y al término de su discursos no se escucharon ambulancia ululantes ni aparecieron señores envueltos en batas blancas, sino que estalló un amplio y rendido aplauso.
La homeopatía es pura charlatanería seudocientífica: carece de pruebas empíricas sólidas y sus puerilidades teóricas solo pueden producir hilaridad. Para los homeópatas las patologías derivan de desequilibrios espirituales y su práctica curativa se basa en una estúpida patraña que llaman “ley de similitud”: lo similar se cura con lo similar. Estos diligentes estafadores se dedican a diluir en agua, en proporciones variadamente insignificantes, sus encantadoras sustancias curativas, en las que no se encuentra ningún ingrediente químicamente activo. Las disoluciones se repiten una y otra vez, se agita el frasco con brío y donaire y ya está preparado el mejunje salvador que libera de enfermedades agudas y crónicas. Por supuesto que se trata solamente de agua, un agua más o menos turbia o coloreada, a la que los especialistas agregan a veces un pizco de sacarosa para darle sabor. En el mejor de los casos estas pócimas actúan, simplemente, como consoladores placebos.
Si jornadas y congresos como estos se celebran en los colegios de médicos – así ocurrió hace una semana en Canarias – es porque la homeopatía se ha transformado en un saneado negocio en los últimos treinta años, que en España, solo en España, mueve varios cientos de millones de euros. Y nuestros ilustres galenos colegiados no se resisten a la tentación de sacar su correspondiente tajada. La homeopatía, señor presidente, no es una estrategia terapéutica alternativa a las ciencias médicas: surgió históricamente en los primeros años del siglo XIX como reacción aguachirlesca (y nunca mejor dicho) a la medicina precientífica y todos sus presupuestos están empapados en una concepción fantasiosa de las relaciones del ser humano con su entorno. Flaco favor prestan al rigor científico y al bienestar social políticos y científicos al celebrar astracanadas en la que se exalta la ignorancia y se avala esa mezquindad atroz de ofrecer falsas esperanza y alivios a los que sufren.

Publicado el por Alfonso González Jerez en General 6 comentarios

6 Respondiendo a Homeopatía

  1. Crítica del Crítico

    Sr. Glez Jerez.., por los comentarios habidos ayer en «Moralismos», parece que esto se anima, y que la parroquia afecta y desafecta, vuelve a personarse o a «impersonarse»…

    Sobre la homeopatía, comparto básicamente sus apreciaciones sobre el asunto, «controversiadas» ya desde ayer, con uno de los comentaristas.., y que parece reducirse más a una cuestión de fe que de razón y metodología científica…

    Las tésis homeopáticas son las más de las veces desconcertantes, inconsistentes, y en muchos de sus apartados «acientíficas».., aunque comparten con algunos otros prudentes enfoques «naturistas», tradiciones terapéuticas «de refranero», consolidadas en el sentido común y la experiencia ancestral.., aparte ya, de la amplia cobertura simbiótica que la Homeopatía mantiene en las «tiendas alternativas» con otras concepciones de la salud.., llámense herbolarios, macrobióticas, o de otras concepciones más exóticas…

    Yo particularmente, sin denostar o cuestionar en exceso el tema, opto por el conocido refrán de …»lo que caga el culo es lo que come el mulo», o el otro más aristotélico y macrobiótico de …»somos lo que comemos»…, también, si se trata de visiones globales de la salud, estoy con Galeno y su equilibrio de los cuatro fluidos corporales.., linfa, sangre, bilis y flema, que diagnóstican con aseverante certeza muchos de nuestros padecimientos y vicios vitales, tanto físicos como psíquicos…

    El estreñimiento, como diagnóstico, ¡es el problema!.., y el ayuno terapéutico como solución.., sí que son «santos» de mi devoción a las alternativas medico-alópatas.., todo lo que no se evacua y permanece en el «soma», perjudica y retroalimenta en nuestro metabolismo sustancias de desecho que vuelven a reabsoverse y a enquistarse en nuestra entrañas, y a precipitar e iniciar procesos degenerativos, muy «chungos» …

    En el fondo.., la naturaleza y el propio organismo son los que curan, y de esto hace un uso y un abuso (¡50 €/ por acto homeopático!) la «ciencia» homeopática…

    Reiterándole mi satisfacción por cómo se va animando el «mentidero», reciba usted un cordial y optimista saludo…

     
  2. Jacinto

    Su artículo sobre la homeopatía me parece demaisado denigrante tratándose de una persona, que según dice, desconoce científicamente esta actividad. Que hable Ud. de charlatanería científica es grave para un neófito en la materia. Vamos pues a varios hechos y explicaciones.
    La homeopatía está regulada en España por el ministerio de sanidad, según real decreto 2208/94. No creo que el ministerio de sanidad regule a charlatanes. En el resto de Europa también está regulada.
    La homeopatía, del griego homeo = parecido y patía = enfermedad, es un método terapeútico que consiste en administrar pequeñas dosis de medicamentos, al contrario de la alopatía, terapia ésta
    farmacéutica cuyas dosis son mucho mas importantes. Le recuerdo que muchos medicamentos farmacéuticos son plantes sintetizadas. La mas conocida mundialmente es la aspirina.
    A mi me curaron una alergia muy importante con homeoterapia y acopuntura. Tomé tanto antiistamínico que hoy tengo que tratarme la vista por el abuso de esos medicamentos. Conozco otros casos en otras enfermedades que también se les ha resuelto el problema con la homeopatía.
    Muchas revistas médicas y entre otras «The Lancet», revista seria entre las serias, habla muy a menudo de la homeoterapia y cuando de ello habla lo hacen expertos en la materia, no personas como Ud. o yo mismo que somos puros «amateurs», al menos yo.

     
  3. Jacinto

    Nadie posee la verdad y menos nosotros, pobres humanos. Descalificar una profesión regulada en toda Europa, no me parece, a mi entender, adecuado.
    Mi admirado Michel de Montaigne en su obra maestra para mi «Los ensayos (Les essais, en francés) dijo:
    Verdades hay una sola, mentiras millones y lo peor de todo son las medias verdades. A Ud. de ver, Señor González Jerez en que sitio, de estas tres posibilidades se sitúa. Para mí su comentario es demasiado partidista y sin fundamento científico. Un saludo

     
    • Alfonso González Jerez

      Señor Jacinto:

      Le felicito por su recuperado estado de salud.
      Creo que usted confunde varias cosas. Por ejemplo, los conceptos de verdad y ciencia. Usted puede sostener una verdad moral, por ejemplo, sin mayores pruebas verificables, pero una verdad científica debe someterse a criterios racionales y epistemológicos: predictivos, coherentes y consecuentes con los resultados de la experimentación. No es el caso de la homeopatía.
      En segundo lugar: la regulación. Que una actividad esté regulada legal y administrativamente no la convierten, no es ese el propósito de legisladores, administraciones o colegios profesionales, en una actividad científica. Supone, únicamente, disponer de un instrumento para que exista un mínimo control público y profesional sobre la misma.
      Tercero, la revista científica The Lancet. ¿Le ha echado usted un vistazo? Porque, si así es, no entiendo como usted pretende que esta publicación haya legitimado cientificamente las prácticas homeopáticas. Más bien resulta todo lo contrario. En 1197 Lancet publicó un estudio de 87 casos clínicos en los que se aplicó un tratamiento (llamemosle así) homeopático. Las conclusiones, ciertamente, fueron ambigüas, por lo que la revista realizó un estudio más amplio en 2005, con 11o casos, dentro de un programa de investigación del gobierno suizo. Este último metaanálisis fue concluyente: las prácticas homeopáticas no curan. Eso sí, tampoco hacen daño. La homeopatía es al mismo tiempo inítil e inocua.
      Me dej un poco perplejo que cite usted a Montaigne. Sus admirables ensayos son una lección de tolerancia, escepticismo y agudeza en el análisis. ¿Seguro que hablamos del mismo autor?
      Un saludoy gracias por sus comentarios.

       
  4. Jacinto

    Sr. Glez. Jerez. Su respuesta a mi comentario es la que esperaba. Ud. no baja del carro y yo no bajo del burro. Un blog es para defender sus opiniones, si son defendibles. Por lo tanto en lo referente a homeopatía, lo dejamos como está. Lo que me extraña es que Ud. me pregunte si hablo del mismo señor Michel de Montaige que el que habla Ud. Michel de Montaige solo hay uno y su verdadero nombre es: Michel Eyquem de Montaige (1533-1592). Los primeros essais, que después se convirtieron en 3 se escribieron en 1580. En estos essais dice muy claro que de verdad solo hay una y de mentiras millones. También dice este gran humanista, que en el diccionario Larousse lo describen como «écrivain Français» a solas, que el meridional es mas propenso al ocio que al trabajo. Ninguna de estas dos afirmaciones desvirtúa el caracter humanista de este gran escritor, uno de mis preferidos en lengua francesa. El libro «Les essais» que tengo es en la lengua vernácula del Sr. de Montaige, del que por cierto poseo algún otro. Espero que mi explicación le habrá convencido. Un saludo

     
    • Alfonso González Jerez

      Señor Jacinto:

      No he empleado ni un carro ni un burro para huir de las cuestiones planteadas por usted en su anterior comentario. He intentado responderlas con argumentos y expresar mi opinión sobre la homeopatía a través de los mismos. Es usted muy dueño de encastillarse en sus opiniones sin más.

      En todo caso, gracias por su visita a este blog y sus comentarios.

       

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