Una decisión correcta

A algunos sectores de participantes y simpatizantes de la plataforma Ahora Madrid no les ha gustado absolutamente nada que la nueva alcaldesa, Manuela Carmena, haya decidido que Guillermo Zapata terminase su etapa como concejal de Cultura 24 horas después de haber sido nombrado. Zapata continuará en el equipo de gobierno como responsable del distrito de Fuencarral, pero sin competencias delegadas. Los disconformes se han irritado mucho por lo que consideran una concesión cobarde y mezquina a un complot de la derecha, la oligarquía empresarial,  los grandes poderes mediáticos y quizás los gnomos de Zurich, el Club Bilderberg y la CIA. Sin embargo Carmena ha actuado magníficamente y el comportamiento de Zapata ha sido irreprochable: tras presentar disculpas (incluso personalmente) a quien podría sentirse ofendidos por sus tuits ha razonado que su destitución  tiene sentido “para evitar que esta polémica termine afectando a la gestión del gobierno municipal”. Ambos han dado un ejemplo admirable de inteligencia política, sentido común y sensibilidad cívica.
Ocurre que entre los participantes y simpatizantes de la plataforma político-electoral que ha llevado a Carmena a la Alcaldía de Madrid pueden distinguirse, grosso modo, dos grandes grupos. Los primeros, mayoritarios,  se han trazado como objetivo un gobierno municipal eficiencia y eficaz, honesto y honrado, transparente y porfiado, que maximice los recursos financieros y técnicos disponibles para implementar políticas sociales y asistenciales en el ámbito competencial municipal. Los segundos, en cambio, priorizan las victorias en Madrid, Barcelona y otras capitales de provincia como un instrumento político: es el primer paso hacia una victoria en las elecciones generales y, eventualmente, hacia un cambio de régimen político en España. Algo así como esas municipales de 1931 que terminaron con los estertores de la dictadura primoriverista y prologaron la llegada de la II República. En general son gente – por decirlo brevemente – muy bruta,  hipnotizada por sus propios sortilegios verbales, que prefieren ignorar que Carmena y Colau han llegado al problemático cielo del poder municipal por consenso (es decir, gracias al apoyo que en la investidura de ambas alcaldesas han ofrecido otras fuerzas políticas) y no por el asalto de una mayoría electoral abrumadora. Es la izquierda, en definitiva, que casi siempre ha impedido que la izquierda gobierne en este país y cuya repulsiva e impostada superioridad moral causa repugnancia a cualquier ciudadano con dos dedos de frente y un ápice de sentido político honorable. En buena hora Manuela Carmena y Guillermo Zapata les han dado (también a ellos) un elegante y comedido correctivo. Y les escuece. Les escuece mucho. Pobrecitos.

Publicado el por Alfonso González Jerez en Retiro lo escrito ¿Qué opinas?

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