Reserva de Inversiones

Una RIC para la claqué empresarial

La Reserva para Inversiones en Canarias (RIC), regulada en la ley del Régimen Económico Fiscal de Canarias de 1994, no supuso una novedad inmaculada. Tiene como antecedente del Fondo de Previsión para Inversiones, recogida en el REF aprobado en las postrimerías del franquismo, y aunque su regulación jurídica resulta evidentemente distinta, también era en sustancia un incentivo fiscal (una reducción de la base imponible) dirigido a la autofinanciación y a la inversión empresarial. Ya saben ustedes: gracias a la RIC se podía eludir el Impuesto de Sociedades hasta el límite del 90% del beneficio obtenido después de impuestos no distribuido.  No es disparatado suponer que durante su vigencia el total de fondos de la Reserva de Inversiones se eleve al 20% del actual PIB de la Comunidad autonómica. Y al mismo tiempo ya es hora de reconocer que la RIC – al igual que el FPI en sus años – se ha mostrado inútil para aumentar la inversión empresarial productiva en las islas, crear empleo y diversificar la economía. La RIC se ha sepultado en ladrillos, en naves industriales y, en un porcentaje muy inferior, en deuda pública. Hasta cierto punto se ha convertido en un incentivo perverso dentro de un modelo de crecimiento económico intensivo y estanco, un mecanismo que ha servido para reproducir lo peor y no para buscar espacios de cambio y transformación económica. Las empresas que se han acogido a la RIC aumentaron su desapalancamiento, su capacidad de financiación propia, pero no invirtieron productivamente, y la Reserva de Inversiones no llevó a la dinamización del tejido productivo, sino al estímulo de una figura –muy conocida en estos andurriales archipielágicos – del empresario rentista.
Años llevan ya las principales fuerzas políticas canarias debatiendo sobre si la RIC, en el nuevo REF que debe ser convalidado por las Cortes y aprobado por Bruselas, debería poder invertirse en el extranjero y, particularmente, en África. Ahora es el PP quien asume este disparate, porque una RIC que permita invertir en el extranjero será otra cosa, pero no el dispositivo fiscal del REF de 1994. Que una región inmersa en una crisis económica y social como Canarias se plantee, para materializar la RIC, la inversión empresarial africana deja muy claras las prioridades del PP y su absoluto desprecio por el martirio colectivo y cotidiano de cientos de miles de canarios. Quieren contentar a su claqué empresarial y ampliar el recurso al ladrillo, la construcción y la especulación inmobiliaria fuera de nuestras fronteras.  Quieren, nada menos, normalizar jurídicamente la evasión de capital fiscalmente exonerado al extranjero.

Publicado el por Alfonso González Jerez en Retiro lo escrito ¿Qué opinas?