Odalys Padrón

El chiringuito

Incluso estas menesterosas pequeñeces – el logo de estilo charcutero, las chapitas, las cuatro perras de retórica — no se improvisan en dos días. Ignacio Viciana presentó ayer un nuevo partido político, en cuya frágil armazón ha empleado las últimas semanas, pero cuyo génesis arranca pocos días después de ser suspendido como secretario general del PSOE de Tenerife, por una decisión de la dirección regional ratificada por Ferraz. No voy a calificar la imagen trasmitida ayer por Viciana y sus nuevos compañeros de patética, porque en el patetismo puede encontrarse cierta desfondada grandeza humana, demasiado humana. Mark Twain afirmaba que todo lo humano es patético y no le faltaba razón. Quizás valga con decir que se trata de algo simplemente penoso y que deriva de una pregunta que Viciana no querrá responder nunca. ¿Qué juicio le merece un sujeto que solicita en los juzgados que se le reponga en su cargo de secretario general del PSOE tinerfeño y simultáneamente crea otro partido político? ¿Es política y moralmente un oportunista, un aprovechado, un cínico, un redentor convencido de que la mejor salvación fotogénica es la que empieza por uno mismo?
No deja de ser significativo que no acompañe a Viciana el exsecretario general de los socialistas chicharreros, porque indica bien a las claras que incluso entre los más activos de los decepcionados por la dirección regional, ese centenar y medio de personas que creyeron o fingieron creer que el PSOE era un movimiento montonero, no existe una unidad indestructible. Viciana (y hace bien) nunca se ha fiado de José Manuel Corrales, y sus coincidencias siempre fueron meramente tácticas. Ya se sabe: déjame hacer lo que se me antoje con la organización de Santa Cruz que yo te apoyaré como secretario general de Tenerife. En cambio, ha posado en la rueda de prensa junto a Odalys Padrón, una veterana socialista a la que el inefable Corrales entregó el carnet, en una confusa situación reglamentaria, hace tres o cuatro meses.
El futuro del clueco chiringuito de Viciana es, por supuesto, inexistente. Su objetivo es cerrar una confluencia electoral con otra fuerza política – las opciones más socorridas son Nueva Canarias, Los Verdes o Izquierda Unida – y tratar de rascar algo en los próximos comicios. Básicamente dañarán –aunque no mucho—las expectativas del PSC-PSOE, el partido que Viciana, hasta anteayer afirmaba representar orgullosamente en Tenerife.

Publicado el por Alfonso González Jerez en General 19 comentarios