Rubens Ascanio

Una explicación del alcalde

Hoy es miércoles y día laborable para los afortunados que tienen un curro. Pues hoy, sin más retraso, el alcalde del ayuntamiento de La Laguna tendría que ofrecer una explicación detallada y convincente de los hechos que se exponen en la querella criminal que se ha admitido a trámite en el juzgado de instrucción número cuatro del municipio, y por la cual Luis Yeray Gutiérrez y varios de sus concejales serán investigados por hipotéticos delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, gestión interesada, cohecho y falsificación documental. Llevan meses mareando la perdiz con este maloliente asunto, como si fuera una posma de cinco minutos sobre la plaza del Cristo, mientras que los palmeros, los meatintas indecentes que les ayudaron llegar a la poltrona, culpabilizan a CC, el PP y Ciudadanos del delito de poner denuncias. Es todo payasesco, estúpido y ruin, máxime si se considera que el PSOE alcanzó la Alcaldía de La Laguna sobre una estrategia estentória de judicialización de la gestión política y administrativa que le prepararon Santiago Pérez y Rubens Ascanio. El chiringo santiaguero y Unidas se Puede pusieron antes de las elecciones las querellas y el PSOE puso después de las elecciones los votos. El ahora alcalde había sido asesor del gobierno municipal con Fernando Clavijo y José Alberto Díaz como alcaldes sin que se le cangrenaran las manos ni exhibiera un sufrimiento indescriptible, por cierto.

El relato con el que el actual esquipo de gobierno llegó al poder se desquebraja. El gobierno que preside Luis Yeray Gutierrez es una fábrica de humo que carece de una auténtica dirección política. Intente ustedes deducir de cualquiera de sus declaraciones una descripción plausible de un proyecto para la ciudad universitaria: es absolutamente inútil. En realidad Gutiérrez intenta pasar todo lo desapercibido que puede. No sé si fue Pla quien dijo que más vale no decir nada y parecer tonto que comenzar a hablar y confirmarlo, en todo caso, el señor alcalde asume el apotegma escrupulosamente. Incluso circula un chiste de sus primeras semanas como máximo responsable municipal, según el cual era incapaz de dar los buenos días por si se ponía a llover y alguien pudiera cuestionarlo. Si lo sacas del territorio epistemológico de la salsa y el merengue comienza a sentirse huérfano. Los vecinos quizás deban soportar botellones infernales, como ocurre últimamente, pero el alcalde no se entera, porque vive o vivirá en un modesto chozo en el camino de las Mercedes, adquirido el pasado año. Sería interesante que alguien, en su equipo, apuntara sin ayuda de un logopeda en qué se han gastado este largo bienio de gestión, con los ediles atrincherados en sus pocas o muchas ocurrencias, una planificación urbanística paralizada, un patrimonio histórico bajo mínimos, unos servicios sociales con los que no se ha sabido responder a los embates económicos de la pandemia  y el turismo o la movilidad sometidos a interminables álbumes de fotos de una concejal encantada de conocerse inclusivamente.

Los indicios detallados en la querella presentada por Alfredo Gómez, concejal de Ciudadanos destituido como presidente de la Comisión de Transparencia por el propio alcalde recientemente, son bastante apabullantes, aunque se circunscriben a cargos y áreas controladas por el PSOE.  Pero el alcalde tal vez disponga de información – y de una explicación cabal — que desbarate o esfume cualquier sospecha de delito. Debe ponerla a disposición del juzgado, por supuesto, pero también del pleno de la corporación, y debe hacerlo cuanto antes. Durante más de un lustro la oposición a CC estiró como un chiste malo el llamado caso grúas, que fue finalmente archivado por el Tribunal Supremo. Los socios de Luis Yeray Gutiérrez deberían exigir aclaraciones al flamante investigado con la misma diligencia. E indignarse mucho, pero mucho, cuando le pase la minuta de su abogado al ayuntamiento.

Publicado el por Alfonso González Jerez en General ¿Qué opinas?

Una proposición de izquierdas

Eran aproximadamente las cinco de la mañana cuando sonó el teléfono móvil de Javier Abreu, justo en el momento en el que intentaba terminar la primera página de Los tigres de Mompracen, del gran Emilio Salgari, libro que había empezado a leer a los seis años pero que nunca había podido concluir por las obligaciones impuestas por su inmarchitable compromiso político:
–Así no hay manera de hacerse una cultura general. ¿Sí? ¿Dígame?
–Javier…¿Javier? Soy Rubens…
–¿Quién?
–Soy Rubens…Rubens Ascanio…
–No me suena…
–Así no se empieza bien una negociación política… Soy Rubens Ascanio y te hablo como portavoz de Unidos se Puede…
–Chico, es que siempre me confunde eso de Rubens… ¿Por qué no Ruben?
–Es simbólico. Pluralizo mi nombre porque quiero que no represente egoístamente a un solo individuo, sino a un pueblo en marcha…
–Ya, ya. ¿Sabes que hora es?
–Es que acaba de terminar la asamblea y hemos decidido ofrecerte la Alcaldía de La Laguna si firmas un pacto de progreso con Unidos por La Laguna y Santiago Pérez.
–Ya estaban tardando.
–La culpa es de Santiago. Bueno, no, la culpa es de la farmacia de guardia, que no tenía los suficientes tranquimazines para dopar a Santiago y que nos diera su aprobación.
–Huuum. Interesante.
–Creemos que es necesario un sacrificio porque nos parece preferible que ostente la Alcaldía un socioliberal cómplice de los intereses más espurios e inconfensables de los criminales caciques laguneros que la ocupe un nacionalista cómplice de los intereses más inconfesables y espúreos de los criminales caciques laguneros. Creo que el planteamiento político-ideológico  está claro.
–Bueno, para empezar…Dime que soy de izquierdas…
–¿Cómo?
–O me dices que soy de izquierdas o te cuelgo el teléfono joder ya.
–Claro que eres de izquierda. Siempre has sido de izquierdas. Todas tus políticas, tus sentimientos, tus tics y tus mascotas son de izquierdas.
–¿Tú has visto Pretty Woman o no? Te estás quedando corto.
–Pues…pues… La historia de la izquierda política y social no solo en La Laguna, sino en toda Canarias, no es comprensible sin el liderazgo firme y sereno y hondamente progresista del compañero Javier Abreu…
–Eso está mejor.
–¿Puedo llamarte compañero?
–Compañero excelentísimo señor…
–¿Entonces, firmamos mañana el pacto?
— Uy, si son las cinco y cuarto y me he desvelado. Venga, cuéntame otra vez eso de que soy de izquierdas y ya veremos…
–Érase una vez un hombre de izquierdas que mereció ser alcalde de La Laguna y al que todos llamaban, sencillamente, Javier Abreu…

Publicado el por Alfonso González Jerez en Retiro lo escrito ¿Qué opinas?

Terrorismo y obsolescencia

La recuperación editorial de un artículo de Rubens Ascanio, líder de la plataforma Unidos se Puede, que consiguió seis concejales en el ayuntamiento de La Laguna en las elecciones municipales del pasado mayo, se me antoja tan espontánea y casual como la ley de la gravedad, pero sospecho que Ascanio y sus compañeros, en lugar de mirar hacia la derecha, deberían hacerlo hacia la izquierda. La verdad es que el artículo, publicado hace algunos años, no tenía nada de particular. Me explicaré: nada de particular desde la sensibilidad ideológica de Ascanio, quien comenzó a comprometerse políticamente en organizaciones como el Tagoror Ecologista Alternativo o Azarug. Afirmar  –como he escuchado a algunos malévolos chismosos – que Rubens Ascanio defiende, justifica o apoya el terrorismo político es una estupidez repugnante. Pero en ese artículo – como en otros  suyos– lo que sí se puede rastrearse es una determinada visión de Canarias y su evolución política y social.  No se trata de huronear en viejos papeles o flamantes tuits lo que afirmó o negó un político o un candidato hace tres meses o tres años para encontrar una huella dactilar de zafiedad, intolerancia, ignorancia o cretinismo, sino de conocer sus puntos de vista, sus simpatía y diferencias, sus análisis y sus eventuales propuestas.
Si Ascanio se lió en el artículo de marras y consideró que estaba obligado a dar explicaciones es porque, precisamente, su texto está empapado en unas convicciones ideológicas que eran (y en su caso sorprendentemente siguen siendo) las de un izquierdista canario más o menos independentista durante los años setenta. Obviamente la policía era uno de los cuerpos represivos de los que se servía la brutal dictadura franquista, pero el homenaje sobre el que el dirigente político lagunero exponía severas dudas no era un reconocimiento a los grises, sino al funcionario policial que murió al intentar desactivar una bomba colocada por el MPAIAC. Más lamentable todavía es que Ascanio justifique haber calificado al asesinato de Rafael Valdenegros como un “trágico accidente”, porque el artefacto explosivo “estaba destinado a una sucursal bancaria y no iba dirigido a esa persona”. Ningún terrorista coloca bombas para que no afecten a otras personas. En realidad, tal y como señala Rafael Sánchez-Ferlosio, la intención prioritaria del terrorismo no es matar: lo principal es el anuncio. Desde el punto de vista del terrorista la muerte es siempre un daño colateral. En realidad todos son daños colaterales para el asesino ideológico y Ascanio, a su edad, debería saberlo. Como ciudadano lo que más me asombra de Ascanio y sus compañeros es que, desde una insatisfacción entendible y compartible,  todos sus análisis, toda su descripción crítica del entorno político y social,  todas sus hipotéticos modelos de gestión, toda su fraseología incluso están trufadas de una ideología que hace lustros demostró su obsolescencia para entender y transformar la realidad.

Publicado el por Alfonso González Jerez en Retiro lo escrito ¿Qué opinas?

Errejón ya es de todos

En efecto, hace algunas horas varios centenares de ciudadanos corearon con Iñigo Errejón en Santa Cruz de Tenerife: “¡Sí-se- puede, sí-se-puede!”. Lo relevante estaba en el grito eucarístico, naturalmente, no en lo que pudiera o no pudiera hacerse. Para entender esto último, sin embargo, el discurso de Errejón estuvo lo suficientemente claro. Más de uno (y de una docena) de militantes de Podemos y de cuadros de Sí se Puede se quedaron ligeramente transpuestos cuando Errejón – un magnífico orador, por cierto, y no solo un brillante estratega electoral y un solvente politólogo – explicó que el Régimen Económico y Fiscal de Canarias estaba francamente bien pensando, aunque fue necesario, en su desarrollo, vincularlo más a la creación de puestos de trabajo y menos a la extracción de rentas. Pero, ¿cómo?  ¿La sabiduría tradicional de la izquierda canaria – la izquierda de verdad, no los jodidos socialdemócratas del PSOE — no había identificado siempre el REF con un maligno instrumento construido a imagen y semejanza de las muy chupópteras oligarquías locales? Más incomprensible para los corazones sisepuedinos resultó todavía que Errejón afirmara que Podemos está dispuesta a dialogar y pactar con cualquiera, incluso con Coalición Canaria, aunque desde el escepticismo más profundo sobre la fructificación de cualquier acuerdo. Me gustaría haber visto el rostro de Rubens Ascanio y otros mártires de la santa cruzada anticoalicionera.  Errejón ya no es de la revolución. Errejón –como cualquier rotonda para girar a derecha, a izquierda o en círculo– ya es de todos.
El secretario de Política y Estrategia de Podemos ofreció en Canarias, en definitiva, el nuevo rostro moderado, flexible y pactista del partido, esa transformación estratégica y programática que él mismo ha impulsado en el seno de la dirección con la anuencia de Pablo Iglesias y que, entre otros efectos, propició el abandono de José Carlos Monedero de cualquier cargo orgánico. Un Podemos más o menos socialdemocratizado que ha apartado definitivamente (¿definitivamente?) objetivos y pautas como la apertura de un proceso constituyente, la estatalización de bancos y medios de producción o la renta básica universal bajo la obsesión por el voto céntrico, centrista y centrado de las clases medias urbanas. Rodeado de banderas y pancartas reivindicativas de gentes que renunciaban a entender la nueva letra y se refugiaban en la fanfarria de la vieja música no sé si era Errejón o eran los militantes de Podemos y Sí se puede los que salían más desenfocados en la foto. Los abrazos, las palmaditas y las poses estaban perfumadas por ese incienso de las grandes ocasiones históricas que las izquierdas usan como si fuera Varón Dandy.  Los mítines de Errejón fueron un breve pero intenso festival de disonancia cognitiva, esperanza zahorí y buenas intenciones.

Publicado el por Alfonso González Jerez en Retiro lo escrito ¿Qué opinas?