PSOE

Entrevista a Francisca Luengo

La gestión de la entrevista (imaginaria) con Francisca Luengo, consejera de Empleo, Industria, Energía y Comercio del Gobierno de Canarias, fue particularmente compleja. Desde su gabinete se nos remitió un listado que, bajo el epígrafe de Cuestiones previas para una entrevista progresista y democrática, incluía:
–Solicitud de certificado de penales
— Solicitud de certificado de vacuna antirrábica.
— Perfil ideológico certificado por la Fundación Ideas (tres copias autenticadas)
— Certificado de haber estado domiciliado fuera del territorio de la Comunidad autonómica canaria entre 2007 y 2011 (Ministerio del Interior) o de no recordar nada en absoluto del periodo antes citado (Colegio Oficial de Psicólogos).
Con la documentación reunida en un portafolios atravesamos la antesala de su despacho sorteando las arremetidas que, entre feroces ladridos, intentaba un perro idéntico al de El sabueso de los Baskerville, que estaba sujeto por un hilo dental a la pared. Finalmente nos recibió sonriente en su despacho la consejera de Empleo, Industria, Energía y Comercio del Gobierno regional. En su mesa lucía una entrañable fotografía, en la que se funde en un abrazo maternofilial con el presidente Paulino Rivero. «Es que, bajo las apariencias, yo soy muy sentimental, en especial cuando me nombran algo».
–Es un placer recibirles.
— Muchas gracias, consejera.
— Si tiene todos los papeles en orden puede llamarme Paquita.
–Es usted muy amable. Queríamos empezar por la dramática situación del desempleo en Canarias…
— Bueno, si empezamos así…
–¿Así? ¿Cómo?
–Añadiendo palabras alarmantes a una situación que ya es de por sí dramática…
–Pero eso es lo que he dicho precisamente, que es una situación dramática…
–Los medios tienen un papel importante es informar con precisión y responsabilidad sobre los graves problemas que atraviesan nuestras islas, sin necesidad de caer en la tentación del alarmismo.
–¿Usted no se siente alarmada?
–Yo me siento a trabajar todos los días.
–Hablemos del recientemente aprobado y firmado plan de empleo social. El Gobierno autonómico anunció que contaría con una ficha financiera de treinta millones de euros, pero al final ha quedado reducido a 16.258.000 de euros aproximadamente…
–Esa crítica es injusta…
–Yo, por el momento, no he hecho ninguna crítica…
–Es injusto descalificar el plan de empleo social por su supuestamente modesta financiación…
–Tanto como supuestamente…Con esos 16 millones…
–¿Lo ve usted? Son 16.258.953 euros, ni un céntimo menos.
–Si se pretenden crear 2.000 puestos de trabajo, con esa financiación solo se llegaría al 1% del total de familias canarias que tienen a todos sus miembros desempleados…
— Yo creo que en este caso se ha actuado con diligencia…
— Bueno, ya estamos a mitad de la legislatura…
— Se equivoca usted. Soy consejera desde enero pasado…
— Bueno, pero su antecesora, Margarita Ramos, también estaba designada por el PSOE…
— ¿Quién?
–Margarita Ramos.
— No me consta. En fin, creo que es importante que 2.000 canarios, es decir, 2.000 familias, salgan del paro y obtengan unos ingresos dignos…
— ¿Durante cuánto tiempo?
–Usted desconoce los modelos de intervención pública en el mercado de trabajo que se desarrollan en Europa. Mejor 2.000 personas que nada.
— Es un argumento técnico de mucho peso, pero que se podría esgrimir también si, en vez de 2.000, fueran 200. Al menos son doscientas familias que pasarían a contar con un sueldo.
— No se puede hablar sin conocimiento técnico de las cosas. Me parece insensato trivializar así una situación que usted mismo ha calificado como dramática.
— Lo que ocurre es que no se atacan las causas estructurales del desempleo. Más de 14.000 alumnos se quedarán sin acceder a la Formación Profesional en el próximo año…
— ¿Y qué tengo yo que ver con eso?
— Siempre se insiste en que la deficiente formación, sobre todo en el caso de la FP, es uno de los problemas básicos para acceder al mercado de trabajo en Canarias.
— Pero, le insisto, qué tengo yo que ver con eso? Pregúntele a quien corresponda…
— ¿A quién corresponda? Yo tenía entendido que el Gobierno es un órgano colegiado…
— Ya veo por dónde va usted. Todos esos certificados que lleva en el portafolio deben ser falsos. Yo me responsabilizo de empleo, de la industria, el comercio y la energía…¿Le parece usted poco?
— ¿Y a usted?
— A mí nada me parece poco. Pero pregúntele usted sobre la FP a quien le toque…
— Le toca a José Miguel Pérez, el secretario general de su partido…
— Yo no ando engolfada en cuestiones de partido. Yo me dedico a trabajar intensamente, día y noche, como nuestro presidente del Gobierno…
— ¿Y su polémica con José Segura en relación con la ley eléctrica que…?
— No hay ninguna polémica. Yo estoy en el Gobierno como consejera megaeficaz y el señor Segura está en la oposición como diputado en Madrid. Haberse quedado aquí.
— ¿Usted se encuentra cómoda con CC como compañero de Gobierno? Lo digo porque fue una de las diputadas más críticas con CC en la legislatura pasada.
— Para mí en el Gobierno no hay siglas. Todos trabajamos al unísono para sacar a este país adelante y salvaguardar los derechos sociales y el Estado de Bienestar. Además esté no es el mismo Gobierno.
— Entiendo. En el Gobierno anterior no estaba el PSOE…
— No. En el Gobierno anterior no estaba yo.

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Oh, Andalucía

 

Un grupo de parlamentarios socialistas de nuestra Cámara regional se trasladó hace unos días a Andalucía para empaparse de las políticas de izquierda que desarrollan José Griñán y su Gobierno. Se desconoce todavía si esta comitiva, capitaneada por el portavoz parlamentario del PSC-PSOE, Manuel Fajardo, se desplazó, alojó y manducó apoquinando sus cuartos o recibieron una ayuda económica oficial: sería estupendo que lo aclararan. Que en el siglo XXI sus señorías tengan que trasladarse con sus respectivos equipajes a Andalucía para templarse en una pedagogía política progresista – billetes de avión, reservas hoteleras, comidas y meriendas – resulta un tanto asombroso. Es como aquel discípulo de Cristo que necesitó tocar con sus propios dedos las heridas de su maestro para creer en su resurrección.
–Encantados de tenerlos aquí, chiquiyos…
— Nosotros venimos a aprender, Pepe, solo a aprender… Porque tú tendrás muchos parados aquí en Andalucía, pero se nota que los quieres…
— Hombre, y hablando de eso, miren, aquí, en este cuartito de al lado, tengo un parado de larga duración…
–¿Aquí mismo?
–Como les digo. Sal, sal, Juanillo, que estos señores quieren verte…No seas tímido…Verán que solo asoma la cabeza, un brazo y media pierna, pero es que todavía no lo hemos sacao totalmente de la exclusión social…Tóquenlo, tóquenlo, que ha ganado dos kilos desde que sacamos el decreto ley…Tócalo, Luis, que no pasa nada…
A partir de ese viaje, el señor Fajardo ha pedido al Gobierno de Canarias –del que forma parte del PSC-PSOE – que de un “volantazo” a su política y oriente su estrategia hacia los problemas sociales. Para colaborar en tan noble como ardua tarea, Luis Fajardo y sus compañeros presentarán en breve un conjunto de iniciativas parlamentarias que, al parecer, no se les habían ocurrido en los dos últimos años, pero que a buen seguro han sido estimuladas por la prodigiosa luz y el aire mágico de Andalucía, un país que gracias a Manuel Chaves y a José Griñán se ha convertido, después de treinta años de gobierno ininterrumpido, en la Finlandia del Sur de Europa.

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Mayorías

Las encuestas y sondeos electorales (recientemente se ha publicado uno de ámbito nacional y otro en las Baleares) registran una pérdida sustancial de apoyos al Partido Popular, pero en ningún caso una catástrofe que hunda a los conservadores en las tinieblas demoscópicas. Tanto en unas hipotéticas elecciones generales como en unas supuestas elecciones autonómicas en Baleares, el PP perdería la mayoría absoluta, pero seguiría siendo, con diferencia, la opción política más votada. El respaldo al PSOE sube o baja muy ligeramente respecto a los comicios de noviembre de 2011, crecen Izquierda Unida y UPD y aparecen fuerzas regionalistas o nacionalistas de izquierda y de derecha. El dato más asombroso, sin embargo, es la resistencia correosa del Partido Popular después de un año de gobierno caracterizado por la destrucción de derechos sociales, la planificación del desmantelamiento del Estado de Bienestar, la regresiva reforma laboral y la onerosa improvisación en las reformas del sistema financiero español.

El moderado precio electoral que podrían estar pagando Mariano Rajoy y su tropa tiene sus razones sociales e ideológicas. La primera afecta a su base electoral tradicional, consolidada en las ultimas convocatorias: las clases medias urbanas – proclives al PSOE hasta mediados de los noventa – los jubilados y los sectores de trabajadores no cualificados. Su principal reacción ante la crisis es el miedo. Pánico a caer en la clase media baja o a un descenso acusado de las pensiones y una creciente insolidaridad que rompe el pacto interclasista e intergeneracional del Estado de Bienestar: yo no tengo por qué pagar todo aquello que consumen los desempleados (sanidad, educación, prestaciones) ni quiero saber nada de eso. Apoyo resignado o convencido a un autoritarismo imperturbable que garantice un orden que ya no existe. La segunda, la ausencia de una alternativa verosímil para esas clases medias y jubilados que constituyen más del 70% de los que votan en España. La recia sospecha de que el PSOE haría algo muy parecido. El vago convencimiento de que la partida se gana y sobre todo se pierde en Europa y la comprensión de Europa como un azar inmanejable. Esta tozuda realidad (ese 70% que no apuesta  a que  otro mundo sea posible, sino que anhela que no le destrocen el que imaginan suyo) es un dato que ni el PSOE ni menos aun Izquierda Unidad están dispuestos a diagnosticar ni a entender

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Nervios

Si hay una cosa que me pone realmente nervioso, lo admito, no es la evolución de la prima de riesgo, ni los oscuros precipicios de la bolsa, ni la penúltima idiotez o canallada del Gobierno, ni siquiera el desempleo galopante y las nuevas formas de explotación laboral. Todas esas situaciones generan cabreo, malestar, agitación, pero no la desazón que siente uno al contemplar la reacción de las izquierdas frente a todo este desastre demoledor, este cambio de paradigma político y social que avanza pisoteando triunfalmente principios democráticos y derechos ciudadanos. Para empezar, el centroizquierda que representa (¿representa aun?) el PSOE. El PSOE que gobernaba apenas hace medio año y que en la actualidad ya no es ni el eco de un eco de un partido, no digamos ya de una alternativa de poder. Deben haberse creído realmente que vivimos en una situación política normal y que les bastaba con esperar el desgaste de Rajoy para crecer y burbujear en las encuestas. Ni se olieron una crisis del bipartidismo cada vez más amplia y evidente, ni sospecharon que han perdido todo depósito de credibilidad, porque el votante socialista está convencido (y no le faltan razones) que Pérez Rubalcaba haría exactamente lo mismo que está haciendo Rajoy, aunque con una prosa más ordenada. A ver si se enteran: no son ustedes creíbles. Y colocando al frente del partido a un caballero que lleva treinta años incrustado en el coche oficial, acompañado por una turbamulta de mediocres y pelafustanes por alfabetizar, cuyo mejor exponente es una grotesca charlatana como Elena Valenciano, peor aun.

Los lajas, cuando hablan de un buen pibe del barrio, suelen decir que es un pibe verdadero. ¿Y la izquierda verdadera? Bueno, pues engolosinada en sus chucherías de siempre, desde el conspiracionismo universal hasta las automáticas soluciones redentoras, pasando por ese milenarismo progresista que lleva siempre implícito, como coartada sadomasoquista, que cuanto peor mejor: las contradicciones del capitalismo se agudizan y de su crisis saldrá una nueva sociedad de hombres y mujeres iguales, libres y etcétera. Son los que cotorrean incesantemente que, aflorando solo un 10% de la economía sumergida, se acabó la crisis fiscal del Estado, los que piden rodear el Congreso de los Diputados y proclamar la República y el impago de la deuda, los que construyen y expanden viralmente un miserable collage, expresión de una impotencia intelectual formidable, con los rostros y las firmas caóticamente entremezclados de Navarro Vicens, Noam Chomsky, Paul Krugman, Alberto Garzón, un exdirectivo del FMI,  el alcalde de Marinaleda y (agregado de la versión local) un miembro de la Plataforma contra el puerto de Granadilla.  No, no creo que la derecha en el poder, ni el Banco Central Europeo ni el capitalismo financiero globalizado tengan nada que temer.

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Cunero

La degradación del PSC-PSOE – en especial el desgaste de su cohesión interna y el vertiginoso declive de su autonomía política y organizativa frente a la dirección federal — no comenzó anteayer. Es el fruto de un proceso de empobrecimiento político, estratégico e ideológico que tiene como responsables máximos al Jerónimo Saavedra ministerial y al Juan Carlos Alemán que, a cambio de que se le votara y apoyara como secretario general, estaba dispuesto a no entrometerse en los reinos taifescos de los alcaldes socialistas y en las cortes ergonómicas de los líderes insulares. El síntoma definitivo llegó en 2007, cuando Ferraz impuso draconianamente a Juan Fernando López Aguilar como candidato presidencial del PSC. Creo que costaría mucho encontrar otra federación del PSOE al que se le empaquetara desde Madrid al candidato a la Presidencia de un Gobierno autonómico. La organización socialista canaria era tan esclerótica, el partido se encontraba tan débil y disgregado, que la candidatura de López Aguilar no encontró ninguna oposición apreciable. Luego se consiguieron 27 diputados y ese triunfo – una victoria amarga a la que sucedió una derrota que no se supo gestionar – terminó opacándolo todo. Pero ni López Aguilar ni su sucesor, José Miguel Pérez, se enfrentaron a la inexcusable reconstrucción del PSC, a la articulación de una cultura política socialdemócrata, a una mínima reflexión sobre las relaciones entre el PSC-PSOE y una sociedad civil que ha cambiado sustancialmente en los últimos treinta años.
Los movimientos para situar a Pedro Zerolo al frente de la lista socialista al Congreso de los Diputados por Santa Cruz de Tenerife, después de lo que ha llovido, no deberían sorprender a nadie. Un diputado descaradamente cunero, que lo sería por necesidades de la dirección federal y apetencias del propio Zerolo: las previsiones más optimistas solo conceden 13 o 14 diputados al PSOE en la circunscripción de Madrid. Las lenguas más viperinas (las del partido, por supuesto) señalan que entre los muñidores de la operación estaría la todavía senadora Patricia Hernández, que optaría por ocupar el número dos de la plancha. Esta burla a los electores – y a los militantes socialistas – se presentaría como una valiente innovación dotada de un discurso verdaderamente progresista. Pedro Zerolo es un político inteligente y valioso, pero vive y trabaja en Madrid hace casi un cuarto de siglo. Jamás ha militado en ninguna agrupación local del PSC y lo ignora todo de la política o la economía canaria. Su candidatura digital terminaría perjudicando aun más a un partido hundido en dos décadas de torpezas, negligencias, pachorras y errores.

Publicado el por Alfonso González Jerez en General ¿Qué opinas?